El ruido consiste en la energía eléctrica, electromagnética o de frecuencia de radio no deseada que
puede degradar y distorsionar la calidad de las señales y las comunicaciones de todo tipo.
El ruido se produce en los sistemas digitales y analógicos. En el caso de las señales analógicas, la señal
se vuelve ruidosa y adquiere un sonido de raspado. Por ejemplo, una conversación telefónica se puede
ver interrumpida por los ruidos en el fondo de la línea. En los sistemas digitales, los bits a veces pueden
fusionarse, y, en estos casos, la computadora de destino ya no es capaz de distinguirlos. Como
resultado, se produce un aumento en la tasa de errores de bit, es decir, la cantidad de bits distorsionados
a tal punto que la computadora de destino lee el bit de forma incorrecta. Una señal digital claramente
definida no siempre llega al destino sin alguna alteración. Puede producirse ruido eléctrico en la línea.
Cuando las dos señales se juntan, pueden fusionarse en una nueva señal. El dispositivo receptor puede
interpretar la señal clara original de forma incorrecta.
Además, las señales que son externas a los cables, como las emisiones de los transmisores de radio y
los radares, o los campos eléctricos que emanan de los motores eléctricos y los accesorios de luz
fluorescente, pueden interferir con las señales que están viajando por los cables. Este ruido se
denomina Interferencia Electromagnética (EMI) cuando se origina en fuentes eléctricas, o Interferencia
de Radiofrecuencia (RFI) cuando se origina en fuentes de radio, radar o microondas.
Los sistemas ópticos e inalámbricos sufren estos tipos de ruidos pero son inmunes a otros. Por ejemplo,
la fibra óptica es inmune a la mayor parte de los tipos de diafonía (interferencia proveniente de cables
adyacentes) y a los ruidos relacionados con la alimentación de CA, y los problemas de referencia de las
conexiones a tierra. Las ondas de radio y las microondas son inmunes también, pero pueden verse
afectadas por transmisiones simultáneas en frecuencias de radio adyacentes.
En el caso de los enlaces de cobre, el ruido externo que captan proviene de los aparatos eléctricos
cercanos, de transformadores eléctricos, de la atmósfera, e incluso del espacio exterior. Durante fuertes
tormentas eléctricas o en lugares donde hay muchos aparatos eléctricos en uso, el ruido externo puede
afectar las comunicaciones. La mayor fuente de distorsión de señales, en el caso de los cables de cobre,
se produce cuando las señales inadvertidamente se salen de un alambre dentro del cable y se pasan a
otro adyacente. Esto se denomina diafonía.

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